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Trastornos de la Conducta Alimentaria

  • Ma. Luisa Concha
  • 26 abr 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 5 may 2021

Un trastorno hace referencia a un conjunto de síntomas, conductas de riesgo y signos que pueden presentarse progresivamente.


En el caso de los trastornos de la conducta alimentaria, constituyen alteraciones severas en la ingesta de los alimentos, en personas que presentan patrones distorsionados en el acto de comer.

Este grupo de enfermedades contempla varios trastornos, en esta ocasión sólo se hablará de la anorexia nerviosa, la bulimia y el trastorno por atracón.

Los trastornos de la conducta alimentaria pueden afectar a personas de todas las edades, origen racial o étnico, peso corporal y sexo; suelen ser más frecuentes en mujeres; generalmente se inician durante la adolescencia o la juventud temprana, en ocasiones se presentan desde la infancia.

Detrás de estos comportamientos hay una preocupación absoluta por el peso corporal 4 e imagen, por no engordar, por mantener o conseguir una delgadez extrema. La imagen corporal de sí mismo está distorsionada y no corresponde a la realidad.

Si bien es cierto que las normas de belleza establecidas socioculturalmente intervienen en el origen de los trastornos de la conducta alimentaria las situaciones psicológicas individuales los determinan y desencadenan.

No se ha establecido el origen o causa de los trastornos de la conducta alimentaria, ésta es multifactorial y se observa en ambientes diversos. Los ámbitos de riesgo incluyen el contexto cultural y el familiar, la vulnerabilidad y experiencias adversas de la vida personal que se relacionan y determinan su aparición.

En el contexto familiar puede estar definido por los rasgos característicos de una familia psicosomática: aglutinantes, sobreprotectoras, rígidas y que evitan enfrentar los conflictos.

En el terreno psicológico se entiende que los trastornos de la conducta alimentaria son síntomas de asuntos subyacentes relacionados con conflictos emocionales.

La alimentación trastornada constituye, para quienes la presentan, formas de nutrirse o protegerse, de expresar ira, de autocastigarse, calmar tensiones, separarse de situaciones dolorosas y hasta de crear una identidad.

La atención de los trastornos de la conducta alimentaria no es fácil, debido a su complejidad, a la diversidad de factores que intervienen y a la forma en la que debe implementarse su atención.

Su manejo requiere de un equipo de profesionales de diversas disciplinas que trabajen en forma integral, identificando las características de cada caso y planteando medidas de atención hacia la persona que lo presenta.

No existen tratamientos farmacológicos o nutricionales de eficacia demostrada, la atención debe darse con grupos interdisciplinarios, basándose en psicoterapia, estrategias de apoyo durante el proceso psicoterapéutico y un programa psico-educativo, proceso que lleva meses o años.

Estos grupos interdisciplinarios incluyen: psicólogos, psiquiatras, médicos internistas, endocrinólogos y nutriólogos.

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